¿En qué debo fijarme para elegir mi café?

¿En qué debo fijarme para elegir mi café?

En muchas ocasiones, hemos hecho hincapié en la importancia de elegir café en grano para asegurar la máxima calidad y sabor en cada taza de café. Sin embargo, ese no es el único aspecto en el que debes poner el foco a la hora de elegir el café a consumir en tu hogar o tu negocio. ¿Nos acompañas a conocer todos esos aspectos en los que poner el foco a la hora de elegirlo? ¡Vamos a por ello! Siempre con Serratella.

Lee las etiquetas

Un aspecto fundamental antes de elegir tu café ideal es leer la etiqueta de su envase. Todos los cafés van acompañas de una etiqueta, donde puedes leer datos fundamentales para conocer distintos aspectos del mismo. Entre los más habituales, podemos encontrar:

  • El origen del café.
  • La variedad de café a la que pertenece.
  • Su procesamiento. ¿Es lavado, natural o honey?
  • Nivel de tueste.
  • Las fechas de cultivo, recogida, procesamiento, etc.

Como ves, todos estos datos son primordiales para conocer datos del café que vas a consumir. ¿Seguimos conociendo aspectos para elegir el mejor café? ¡Vamos!

¿Qué variedades de café existen?

Otro aspecto fundamental para saber qué café elegir es la variedad del mismo. Existen dos básicas: la arábica y la robusta. La primera tiene algo menos de cuerpo, pero también es más dulce y suave. Sin embargo, el café robusta, al tener más cuerpo, es algo más amargo y fuerte.

El café arábica procede del continente americano principalmente, aunque también podrás encontrarlo con origen asiático y en algunas zonas de África. Por su parte, el café robusta proviene, principalmente, de África y Brasil. Existen otras variedades, como la Libérica y la Excelsa, aunque no son tan comunes como las anteriores.

El tipo de tueste

Otro elemento en el que fijarte es el tipo de tueste. El tueste natural es el que no posee añadidos en su proceso de tueste. Por ende, su sabor será más primario, más puro y, normalmente, de más calidad. Sin embargo, también encontramos el tueste torrefacto. Este es al que se le añade azúcar y se emplean altas temperaturas en el proceso. Es el más comercial, aunque su calidad es menor. Además, encontramos café que es el resultado de la mezcla de ambos.

Asimismo, un aspecto a tener en cuenta es la fecha de tueste. Así, además del tipo de tueste, es fundamental fijarnos en la fecha de este. ¿El motivo? La “frescura” del café garantiza que este guarde todas sus propiedades, sabor, intensidad, etc. Por norma general, el café puede consumirse hasta unos tres meses después de su fecha de tueste. Es durante ese periodo cuando el café guarda sus máximas propiedades.